Cine chileno, un espacio para el arte

Por Carla Olivares

Autor: Alonso Machuca Año: 2012 País: Chile Editorial: Autoedición

 
 

Cine Chileno un Espacio Para el Arte, investigación realizada por el director, guionista y director de arte Alonso Machuca Serey, se instala en un escenario dónde el quehacer del departamento de arte, y los oficios y labores relacionadas con éste, no han sido lo suficientemente reconocidos ni abordados al relatar y crear una historia del cine chileno. En la investigación se realiza un recorrido por distintas películas creadas en Chile, enfocándose en la labor del departamento de arte de preproducción y producción de las mismas, y en las personas más relevantes que han consagrado su profesión en este espacio de creación cinematográfica.

El resultado de esta investigación, se sintetiza en un libro esencialmente fotográfico y con pequeños textos, aunque ricos en información, extraídos de entrevistas, revistas, y prensa. El trabajo está dirigido a personas vinculadas a la producción cinematográfica, y también a quiénes se interesan por los roles que generalmente no son reconocidos a la hora de valorar un filme.

Un libro muy atractivo visualmente, accesible, y dinámico en su forma, ya que se intercalan fotografías con breves descripciones de éstas, y de los filmes que se exponen. No es uniforme, es creativo, se ocupan letras y tamaños distintos, diferentes escalas de colores, distintos formatos para cada fotografía, etc. Por el apoyo visual, al lector-espectador se le presenta como un compendio de distintas fotografías cinematográficas, en que cada uno de los textos, comienzan y terminan en una misma página, - a excepción de las diez últimas-. En cierta medida, leer el libro es como estar viendo una película sobre el desarrollo del departamento del arte en el cine chileno.

En el libro se realiza el recorrido en el que ha tenido lugar el departamento de arte y todos los trabajos asociados a éste (dirección artística, decorador, utilero, vestuarista, diseñadores, maquilladores, etc.) otorgándole un valor y categoría relevante dentro de la producción cinematográfica, ya que por un lado tiene como labor “situar (social, física y temporalmente) como al discursear (establecer referencias eruditas o culturales, su propia relación con el arte, excluir o normar los valores cromáticos) u opinar teniendo como fuente el guión cinematográfico y la serie de referencias artísticas personales…” (Pág: 12).

La revisión de éstos roles se observó en diversas películas, desde los registros que se tienen del cine mudo, hasta 31 Minutos, La Película, pasando por diferentes períodos del cine nacional. Se destaca por ejemplo, que desde comienzo de los años 40 comenzaron a profesionalizarse (más activamente) las distintas labores del departamento de arte, en el contexto de la preproducción y producción de un filme. Se describen en palabras de los propios creadores o críticos de las distintas épocas –a través de los distintos extractos-, la labor acuciosa al generar los espacios y escenografías para algunos filmes, cuando en Chile los recursos destinados para esto generalmente provenían de los propios creadores y entre amigos 1Jorge Benítez: “Y las películas eran como núcleos bien cerrados, de amigos. Todos andábamos pendientes de juntar cosas para esa película que se estaba haciendo. Machuca, Alonso. Cine Chileno un Espacio para el Arte. 2012. Pág. 78 . (No es posible aseverar que esto ha cambiado, sin embargo al menos de privados y uno que otro fondo estatal hay algo más de financiamiento para realizar películas). En el mismo sentido, en el desarrollo del libro se hace especial hincapié en lo precario de los recursos destinados a aspectos vinculados a la producción de arte dentro de la creación de una película. Como mencionaba anteriormente, funcionaba en la mayoría de los casos con datos de amigos, prestaciones, arriendos, y en muy pocas ocasiones se contaba con un financiamiento exclusivo para destinar por ejemplo a vestuario, ornamentación, arreglos, maquillaje etc., y en el mejor de los casos existían los recursos, pero el presupuesto real, era muy distinto (inferior) al presupuesto ideal para cubrir estas necesidades.

La relación entre el cine, la publicidad y la televisión, desde mediados de los años 80, queda de manifiesto en la investigación, al realizar un repaso de la función de algunas personas entonces encargadas, por ejemplo de la dirección de arte en algunas películas, y que comenzaron su carrera profesional – y en el fondo pudieron mantener un sustento laboral y económico “gracias” a la publicidad y la televisión- en el auge de la publicidad en televisión.

De esta manera, también se expone de modo implícito ciertos cambios sociales que han ocurrido en la historia de Chile y que se han cristalizado en películas. Ejemplo de ello son: películas con temáticas de época (sobre todo en el comienzo de la “industria” nacional”); películas que presentaban el período de industrialización de las ciudades y con esto la explosión demográfica por la migración campo-ciudad (que comienza a fines del siglo XIX, pero que dura hasta entrados los años 50 y podríamos decir, hasta la actualidad); películas –críticas o no- que mostraban las diferencias de clase cuando la aristocracia chilena estaba en decadencia, etc. En este tipo de filmes, los escenarios físicos y sociales en los que se instalaban, requerían de un trabajo prolijo por parte del departamento de arte, labor que en este libro se encuentra muy bien descrita y expuesta.

Si es posible hablar de una historia del cine nacional, a ojos de espectadores comunes (no expertos), las películas chilenas se reconocen mayormente por actores y actrices, y en el mejor de los casos por los directores. Esta investigación entonces, se sitúa en un espacio de incipiente reconocimiento del arte cinematográfico en Chile, y de esta forma, sienta una base o un peldaño para abrir el campo hacia otras construcciones de la historia del cine chileno.

Al realizar este repaso por la producción de arte en películas chilenas y de esta manera conocer a personajes relevantes vinculados a esta área, se constata, que a diferencia de los roles de director, director de fotografía, o guionista, reservados en su mayoría a hombres, en las diversas funciones vinculadas al departamento de arte de un filme, hay mayor heterogeneidad de género, lo que también me parece que es un aporte relevante para el reconocimiento del trabajo de las mujeres en la “industria” cinematográfica.

Cine Chileno, un Espacio para el Arte, se instala en el escenario actual de una creciente y necesaria valorización del patrimonio social, cultural y artístico en nuestro país. Esta investigación, se presenta como un rescate del patrimonio audiovisual, al instalarse como lugar de reconocimiento de nuestra historia… “Una historia que, en buena parte, aún debe ser buscada, recuperada, reconstruida y exhibida”.

 

 
Como citar:
Olivares, C. (2012). Cine chileno, un espacio para el arte, laFuga, 14. [Fecha de consulta: 2017-08-22] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/cine-chileno-un-espacio-para-el-arte/545