El extraño mundo de los objetos en Belleville

La experiencia de la ciudad

Por Carolina Hermosilla

 
 

Una tarde me llamó la atención dos chicos en el Parque Almagro fotografiando un extraño objeto. Al aproximarme, observé que (lo fotografiado) se trataba de una silla plástica sin patas amarrada a una mochila mediante una gruesa cuerda junto a otros elementos que no recuerdo en este momento. Según los autores, este objeto múltiple estaba definido como una infraestructura mínima de supervivencia urbana, lo más básico que una persona podría necesitar para enfrentar la vida en la ciudad.

Analizando con detención, el andamiaje de este objeto adquiere sentido por sí solo, el interés reside en el conjunto que logra constituir. Los diferentes objetos por separado ya han perdido su significado, han dejado de ser reconocibles en su totalidad. Respecto al uso, no tiene ninguna utilidad real, más bien se presenta como una instalación urbana, como representación de una realidad.

En una primera mirada efectivamente representaba todo lo que un nómade precario podría llegar a utilizar, pero no era más que eso, una imagen algo lejana y optimista de la condición real miserable de millones de personas en el mundo.

Siguiendo con el tema de la supervivencia urbana, me gustaría comentar algunos aspectos del film francés de Sylvain Chalet, Les triplettes de Belleville (2003). Los objetos en esta trama juegan un rol fundamental, a través de ellos se expresan las distintas personalidades de los personajes: los anteojos y el silbato de Madame Souza; la bicicleta de Champion, hijo de Madame Souza. También se encuentran los objetos de uso no convencional como el set de masajes para Champion (utensilios de cocina); o el refrigerador, la aspiradora y el diario que Madame Souza pensaba en ocupar para congelar, aspirar y leer pero las trillizas se lo impedían, y los limpiaban con cariño, luego ella entendería su real uso.

Sin duda, uno de los usos más curiosos que se muestra, son los usos que les otorga una de las ancianas trillizas a un piso y a un paraguas. Luego de haber encontrado a Madame Souza junto a su perro las trillizas la invitan a su pequeño departamento en las afueras de la ciudad. Una vez en su interior, una de ellas comienza la preparación: amarra un piso a sus caderas, toma un paraguas y una red para capturar insectos y luego sale rauda del edificio y a paso tembloroso parte en dirección hacia un pantanoso peladero.

Pero, ¿cuál es el sentido de esta especie de armadura suburbana? Al llegar a la orilla se sienta en el piso que llevaba amarrado, abre el paraguas y luego saca una granada, la activa y la tira al agua, espera un rato y extiende la red. La anciana trilliza se estaba sumergiendo en la otra realidad, en la otra ciudad, la ciudad del mundo perdido en sus pantanos a orilla del río iba a obtener alimento. Esta acción marca el reflejo de la precariedad, sencillamente es su manera de sobrevivir. Es un escenario desolador, la anciana sentada en su pequeño piso, y a sus espaldas, la bulliciosa ciudad de Belleville con todo su delirio entre megaedificios y comida chatarra, la ciudad de la ilusión.

La macro escala de la ciudad y su infraestructura impresiona al lado de la micro escala de la historia de los personajes y de sus objetos. Las trillizas y Madame Souza junto a su perro se abren paso a través de la infranqueable masa urbana para dar con el paradero de Champion que había sido secuestrado por la mafia. El intenso tejido de situaciones siempre está relacionado con objetos–máquinas, como la plataforma cinematográfica móvil, (mundo ilusorio para Champion), impulsada por bicicletas desde la que se realiza la batalla final del rescate, donde se pone a prueba la amistad y la solidaridad de las trillizas y el amor de Madame Souza por su hijo.

Los objetos poseen diferentes significados y usos, pero, ¿son todos los objetos un medio para la supervivencia? Los objetos nos reflejan la ilusión en la que habitamos, la instantaneidad de nuestra acelerada vida y la consiguiente obsolescencia. Un punto en común entre personas y objetos es la transitoriedad, objetos y personas que en algún momento dejarán de ser útiles y serán deshechados, y pasarán al abandono y finalmente serán olvidados.

 

 
Como citar:
Hermosilla, C. (2005). El extraño mundo de los objetos en Belleville, laFuga, 1. [Fecha de consulta: 2017-04-26] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/el-extrano-mundo-de-los-objetos-en-belleville/88