Entrevista a Marc Vigil

director de El Ministerio del tiempo

Por María Paz Peirano

Biografía +
María Paz Peirano Es Doctora en Antropología Social en la Universidad de Kent, Reino Unido, y Antropóloga Social de la Universidad de Chile. Sus especialidades son Antropología del Cine y los Medios, Antropología Visual, Cines Transnacionales, Cine Documental y Cine Chileno. Se ha desempeñado como académica en diversas universidades chilenas y en la Universidad de Kent. Actualmente es investigadora post-doctoral del grupo de Interacciones Globales de la Universidad de Leiden (Paises Bajos), donde desarrolla su proyecto de investigación sobre festivales internacionales de cine, educación mediática y cine latinoamericano.
 
 

Marc Vigil es el director de El Ministerio del tiempo, una serie de televisión de fantasía sobre viajes en el tiempo, producida por Onza Partners y Cliffhanger para Televisión Española. La serie fue creada por Pablo Olivares y el guionista Javier Olivares y tiene un total de tres temporadas, con 34 capítulos (8 la primera y 13 las dos siguientes).  Trata de una institución gubernamental secreta que depende de la Presidencia del gobierno en España, creada durante el reinado de Isabel I de Castilla (1474-1504). El Ministerio cuenta con patrullas formadas por agentes de distintos períodos históricos, que impiden traspasar las “puertas del tiempo” de la institución a intrusos que pretendan utilizar la Historia1Nota editor: de aquí en adelante la noción de historia como el pasado, está en mayúscula, para distinguirlo de la historia, como historiografía e historia como narración. en beneficio propio, modificándola. En cada capítulo las patrullas deben viajar al pasado para evitar que los eventos históricos, ya sean buenos o malos, sean cambiados. En el intertanto, cada uno de los funcionarios del Ministerio debe enfrentarse también a su propio pasado y a las vidas paralelas que asumen vivir, una en el presente del Ministerio (2015) y otra en el periodo histórico al cual pertenecen.

Si bien El Ministerio del tiempo no tuvo un gran éxito de audiencia televisiva, la serie se transformó en un importante fenómeno en las redes sociales de España, generando una fuerte comunidad de fans autodenominada “los ministéricos”. Los fans en internet convirtieron en trending topic a personajes históricos españoles, motivaron la discusión online sobre los eventos referidos en los distintos capítulos, y han generado múltiples contenidos propios (como fan art o cuentas de Twitter de los ​personajes). La serie trajo aparejada además un expansivo universo transmedia, accesible en principio desde la página web de RTVE, y que incluye experiencias de realidad virtual y el lanzamiento del comic oficial de la serie, entre otros.

Luego de la segunda temporada, se realizó un acuerdo con Netflix que permitió que El Ministerio del tiempo se encuentre actualmente disponible para audiencias internacionales, difundiendo eventos no siempre tan conocidos de la historia de España en otras partes del mundo. La serie además está siendo adaptada en otros países, como Portugal, China, Italia, Francia y Alemania, con versiones de su propia historia.

María Paz Peirano: Me gustaría que me contaras sobre la motivación y los desafíos de hacer este tipo de producción en España, desafíos tanto estéticos como políticos que implica la representación de la historia de España en este formato. Cuéntame primero ¿qué te motivó a participar en un proyecto como éste?

Marc Vigil: Yo me había ido a México a vivir, muy cansado del tipo de producciones que se estaban produciendo en España. Y ya en México, me mandan un mail, y veo que es de una serie que trata de viajes en el tiempo… la verdad es que mi primera reacción fue… “ehh pobrecitos” ¿sabes? “Qué pena” (risas). Qué concepto más divertido si se pudiese hacer, pero también, conociendo cómo se producían las cosas en España… pues no le veía mucho futuro la verdad. Pero me parecía un reto, desde luego. Es un proyecto que realmente ningún canal de España hubiese aprobado a no ser Televisión Española, hay un gancho evidente en la serie para un canal público, es decir, la historia de España, y teníamos la posibilidad de hacerlo en un formato que hablaba sobre la Historia a través de las aventuras. |…| También me interesó por eso, es decir, pensar cómo hacemos esto en España, siendo muy concientes de que la gente no podía perder el tiempo pensando en qué mal estaba hecha, sino centrarse en lo bueno, que es la historia. Me parece un viaje muy divertido, porque yo veo que los chicos jóvenes están muy perdidos en cuanto a historia, y aparte, como yo también había estudiado historia en la universidad, era como una vuelta de tuerca: apareció la oportunidad y me pareció interesante

MP: ¿Qué te convenció de que podía hacerse? ¿Cómo hacer que resultara con el presupuesto y contexto en que estaban?

M: Pues ese era un poco el ejercicio ¿no? Pedí que, o se hacían las cosas como pedía yo, o no la hacía. Y la verdad es que Televisión Española y Javier |Olivares| me dieron lo que contemplaba. Era como un juguete nuevo, encima con una historia como ésta, empiezas a ver cosas positivas por todos lados.

MP: ¿Qué consideraciones estéticas tuviste para poder visualizar el pasado, que fuera verosímil visualmente?

MV: Teníamos claro que se necesitaba tener buenos efectos visuales digitales, pero además los menos posibles, es decir, ser conciente de que la historia en sí es lo interesante y lo que hay que tener es momentos puntuales que reflejen y retraten muy bien la historia, para luego meternos en nuestros personajes en eventos más controlados. Entonces, a pesar de que no todo salió como nos hubiera gustado que saliese, nos parecía vital saber invertir y valorar los efectos visuales, saber cómo poner un plano general con unos fondos interesantes, y luego a partir de ahí… y con un sonido además muy cuidado, que yo creo que el sonido es lo que mejor retrata. Inconscientemente, si tú estás en el puerto, y empiezas a escuchar gaviotas, y esos sonidos están bien trabajados, y se oye gente trabajando, etc., de repente parece que estás ahí, y eso ayuda a la mirada. Esa fue una de las fórmulas que nos planteamos para llevar esto a cabo. Por otro lado, a la hora de representar el pasado tenía en cuenta que… aprovechando que vamos a viajar a diferentes épocas, y como realmente aunque nos sostengamos en un período de la Historia, siempre la trama va a ser de una forma u otra, y entonces me gustaba mucho también jugar con el estilo de cada capítulo. Es decir, si te fijas no está rodado de la misma manera el capítulo de Napoleón, (T2, cap12) donde estamos haciendo un vodevil y estamos jugando a una comedia más de puertas |de enredos|, que un capítulo como el de “Los últimos de Filipinas”, (T2, cap 7 y 8) o el capítulo de Hugo Silva (cuando aparece Pacino), (T2, cap2) que es toda una cosa así de suspense, de cine negro. O sea hemos querido jugar más a la hora de contar las cosas. Y luego la tercera parte, por supuesto, es la ambientación, que es lo que más sufrimos con los medios que tenemos, bueno intentamos hacerlo lo mejor posible (risas). Igual estoy muy contento con el resultado, la gente hizo un trabajo excepcional.

MP: Me imagino que la gente de vestuario tiene que habérsela pasado muy bien…

MV: Mira, se la pasaron muy bien durante los cinco primeros meses, y después empezaron a sufrir muchísimo… pero nos pasaba a todos, sabes, cuando de repente estás “bueno qué va a pasar dentro de cuatro capítulos, qué estamos preparando y tal” y entonces aparecíamos y decíamos “pff, pues nada, nos vamos con Nazis y con lo que sea”, y ahí, joder, a correr y conseguir lo que fuera, y al final andaba todo el mundo con la lengua afuera. Es que íbamos rodando la serie y se estaban escribiendo todavía los capítulos. La verdad es que encima nos la poníamos difícil.

MP: Claro yo pensaba que aquí en Latinoamérica o en otro lugar “más nuevo” del mundo sería más difícil, porque ustedes tienen la ventaja de las locaciones más antiguas, como los castillos, y entonces supongo que pudieron también jugar con lo disponible…

MV: ¡No! Fíjate cómo son las cosas, que habría sido infinitamente más fácil hacer en Latinoamérica, por cómo funcionan las producciones en España, porque realmente contamos lo que contamos, pero no podemos movernos a más de 50 kilómetros del centro de Madrid porque no llega la plata. Entonces al final todo lo que hubiese alrededor de Madrid eran nuestros exteriores, y esos exteriores los vestíamos para que pareciesen otras épocas. Ahí hubo todo un reto… al final una barandilla de piedra era Filipinas en un plano general, y una fachadita que nos inventamos era el tejado para hacer ese plano del capítulo en plan Sergio Leone, cuando entra Claudia Cardinale ¿sabes? (T2, cap7) Esa era un poco la dificultad. Por ejemplo, yo pensé cuando ya teníamos segunda temporada ¿por qué no nos vamos a rodar el capítulo 1 a México? Si lo organizamos bien y lo gestionamos, podemos tener una historia con Cortés o con quien sea (que al final hicimos en la tercera temporada, capítulo 8). Pero no, no se atrevían. Y entonces al final estábamos muy limitados, o sea llega un momento también en que la serie se termina porque no tenemos más recursos. En la temporada tres, con un poco más de dinero hicimos salidas puntuales, una a la playa a Valencia. Y entonces aprovechamos para rodar la costa del Huelva, que es donde pasa la operación Mincemeat, (T3, cap2) y que luego salía también en el capítulo de Yucatán (T3, ca 8).

MP: También lo que llama la atención de la tercera temporada es que hay muchas más referencias cinematográficas, es mucho más claro lo que mencionabas de que cada capítulo tiene un estilo muy claro, como el de Hitchcock. (T3, cap1) ¿Qué influencias tuviste en esas decisiones de cómo filmar los capítulos de la serie? ¿Tenías algunos referentes claros?

MV: Según íbamos haciendo capítulos, lo que hacíamos era este ejercicio: yo soy director de la serie entera, entonces he dirigido más capítulos que los demás, pero luego lo que hacía era buscar directores con los que yo me sentaba a conversar y definir el estilo. Entonces, por ejemplo, un capítulo muy definido como cuando Leiva está en la prisión medieval (T1, cap7), es un capítulo como de venganzas. Entonces me sentaba con Jorge, que iba a dirigir ese episodio, y teniendo en cuenta la historia pensábamos, oye, cine Coreano, los referentes del cine de Corea del Sur como Park Chan Wook… y entonces de repente el despacho de Salvador tiene ahora una luz roja de fondo y todo cambia un poquito… En el capítulo de Felipe II por ejemplo (T2, cap13), toda esa cosa tan política, tan House of Cards (2013-2018), vamos a usarla y vamos a plantear este tipo de cosas. En el de Hitchcock, bueno, ya era súper obvio.

MP: Claro, todos los personajes hacían referencia a alguna película de Hitchcock además…

MV: Es que lo que pasó es que queríamos meter imágenes de Vértigo (1958), pero era carísimo, nos pedían muchísimo dinero por 7 segundos (risas), entonces al final yo les dije, vamos a recrear secuencias de Vértigo, ponemos nuestra historia y yo la ruedo, con todo el cariño y todo el respeto, como si fuese la peli…. fue muy divertido.

MP: La serie es una ficción muy divertida en general, hay mucha comedia y aventura ¿cómo lo hicieron para tener un equilibrio, buscando al mismo tiempo retratar hechos “reales” e históricos, más o menos fielmente?

MV: ¿Sabes qué es lo que ha sido una verdadera suerte en la serie? Tengo la sensación de que hemos hecho una serie histórica que habla más del presente de España que ninguna de esas series familiares que en teoría deberían de estar retratando el presente de este país. Al final la Historia nos permitía hacer algo que, por desgracia, es políticamente incorrecto en un canal público. Entonces, hacer un capítulo como el de los “comuneros” (T1, cap 6),2Se refiere a la revuelta de las “comunidades” de las capas medias de Castilla frente al reinado de Carlos I, durante 1520 y 1521. donde realmente estamos hablando de un tipo que está haciendo especulación inmobiliaria, que está haciéndolo en el pasado, y en el fondo estás hablando de toda la banda de golfos que hay en este país y que están robando, unos políticos corruptos. De esa manera, yo creo que hemos hecho un retrato como muy actual de la sociedad, haciéndola viajar por el tiempo. Por supuesto, si la haces de esa manera, como que cuela mejor la crítica. Por otro lado, para mucha gente ha sido un gusto enterarse de las pequeñas cosas de la Historia, más que de los acontecimientos enormes. Nos interesaba buscar cosas más puntuales, como para que luego a la gente le pique la curiosidad. De repente se disparaban las búsquedas en Google como… ¡Lope de Vega!

MP: ¡Ahora es un personaje! ¿Y cómo se plantearon equilibrar mantenerse fieles a la Historia precisa, bien investigada, y ficcionalizarla al mismo tiempo?

MV: Que no nos saltásemos cosas de la Historia en beneficio de nuestra narración… Esto ya venía de base por parte de Javier Olivares y de su hermano antes de morir.3Los creadores de esta serie. Y era como “la Historia es la Historia, y no se puede cambiar absolutamente nada”. De hecho, en ese capítulo de los Comuneros, en un momento de tensión y rodando hay una taberna, de repente alguien fumaba. Y cuando estábamos viéndolo, fue como “¡El tabaco no había llegado a España todavía!” y hubo que borrar digitalmente todos los humos. En ese sentido, se ha querido cuidar muchísimo que las cosas no se cambien simplemente porque nos beneficia a nuestra trama, para que mi personaje haga esto. No, no, yo creo que es bastante real todo, fue muy claro desde un principio.

MP: Hubo una propuesta ética respecto a la Historia…

MV: Sí, totalmente. Javier Olivares venía de su anterior serie Isabel (2012-2014), la historia de Isabel la Católica. Entonces él, que solamente estuvo en una parte de la serie, siempre se ha quejado mucho, él escribe historia, y le jode mucho cuando a veces se cambiaba algo porque quedaba mejor. Entonces llegó al Ministerio del tiempo y fue como lo primero que se habló. Esto tiene que ser así, sí o sí, punto (risas).

MP: Creo que lo que la hace más interesante es que la mirada que propone sobre la historia de España es además una mirada afectiva, cariñosa, pero tampoco es complaciente respecto a su historia ¿Por qué les pareció que era importante tener ese foco?

MV: Porque este país, España, es así. En este país hay dos Españas enfrentadas desde hace mucho tiempo. Las dos Españas son las que hacen España. Tenemos esa versión de la España más progresista e inteligente, etcétera, que es Amelia (Aura Garrido) (por eso buscamos un personaje como ella), pero luego vamos más a la búsqueda del honor, del soldado español, que es Alonso (Nacho Fresneda): España por encima de todo. Y luego está Julián (Rodolfo Sancho), que somos nosotros, como espectadores, somos el español actual que está en medio, viendo ese debate continuo y diciendo, bueno pues ya, pero a mí me estáis jodiendo sabes, que es un problema que nos pasa a todos. Entonces creo que retrata el carácter español. Fíjate qué curioso, que el personaje que más gusta a todo el mundo es Alonso, que está muy bien, tiene muy buen fondo…

MP: Si, es un muy buen personaje… creo que logra trasmitir esa mirada conservadora desde la empatía y no desde el juicio. A pesar de que pueden haber juicios en la serie sobre su mirada, se comprende ese punto de vista. También interesante lo que decías antes, que la serie aborda muchos temas problemáticos políticamente, que habría sido difícil en una serie política o más realista, pero que la ciencia ficción se los permite ¿Cómo decidieron abordar esos temas problemáticos de la historia de España?

MV: ¿Cómo lo de Franco dices tú?

MP: Claro. Me imagino, desde la experiencia chilena de la dictadura, cómo sería abordarla, sobretodo cuando las heridas están tan abiertas todavía. En la serie se hacen distintas alusiones a la falta de memoria histórica, que también es un tema que nos toca a nosotros de cerca…

MV: Estábamos en el 2017 y hay cosas que deberíamos poner encima de la mesa. Televisión Española no ha tenido problema en nada de eso, tampoco te digo que se hayan enterado todos antes de qué iba a pasar |en cada capítulo|. Tampoco me parece que haya habido una crítica muy fuerte hacia nada, pero me parece que hemos encarado esos temas tal y como son, no sé. Al final, como te escudas siempre en un personaje… es decir, si lo plantea Amelia, es normal que ella plantee esas cosas sobre la memoria histórica. Nos viene muy bien, y se genera mucho debate. En Twitter se generó mucho debate por muchos de esos temas. No sé si te respondo bien, es que ni te lo planteas, cuando ya estás metido ahí y va a salir qué, la Guerra Civil, o cómo muere Julián en un bombardeo en el Jarama4Batalla de la Guerra Civil Española, acaecida en el río Jarama (cerca de Madrid) en 1937. |…| no le dábamos más vuelta.

MP: Igual hay una decisión política de poner esos temas ahí y no otros.

MV: Claro, porque como te comentaba, al final nos interesaba hablar de España. Es ese el tema por encima de todo. Es decir, la forma es la historia, el estilo es otra cosa, y el tema era hacer un retrato de este país, con lo bueno y con lo malo. Y por eso había cosas que no se pueden cambiar, porque a pesar de ser malas, son parte de la historia de un país. Me parecería alucinante meternos en ese tema, y no tener una mirada honesta de lo que pensamos sobre estos temas. Y si de repente la cosa funciona, y tienes un público, pues fenomenal.

MP: Decías que se generó una conversación entre el público, en las redes sociales… pero ¿cuál fue la respuesta de los sectores más conservadores? ¿Lo recibieron bien?

MV: No. Un capítulo que generó polémica fue el de “Los últimos de Filipinas”.5Se refiere al destacamento español sometido al asedio filipino del Sitio de Baler (1888-1899), durante la revolución independentista de dicho país. Supongo que a los más patriotas de repente les parecería muy mal decir que eso pasó, y que pasó así. Bueno, pero es que pasó. Y nos parecía un capítulo fantástico para representar la decadencia del Imperio Español, así como se fue todo a la mierda.

MP: Como Latinoamericana me inquietaba justamente cómo iba a ser la representación del Imperio, particularmente la conquista de América y los más de 300 años de colonización, lo que no apareció hasta la tercera temporada… y que en realidad fue muy poquito…

MV: Yo desde la temporada 1 quería tocar América, me parece fundamental, pero no podíamos. Y al final el capítulo que hicimos fue un apañe |…| Se rodó en un parque con un señor que tenía unas plantas tropicales, pero habían cuatro cosas, fue muy difícil ese capítulo |…| Me supo fatal no hacerlo, porque es imposible entender la historia de España sin la colonización, y hubo cosas muy feas y hubo cosas importantísimas. Hay tantas cosas tan jodidas y complicadas, depende del contexto histórico en el que pasen y cómo son las cosas |en ese momento|.

MP: ¿Y cómo ha sido la reacción en otras partes del mundo, como en México o Filipinas?

MV: Se ha hablado mucho y muy bien de la serie en todos lados, en distintos países, pero no se ha tocado el tema de cómo se han abordado esos eventos históricos. Se ha comprado en varios países, en México de hecho quieren hacerla, porque es una buena fórmula para hablar de la historia |…| Sabes que nos dieron un premio en China, y cuando termina la gala se me acerca un tipo de Israel, diciendo que estaba interesado en la serie, en el formato y tal… y yo me preguntaba eso, vaya lío que tienen estos ¡a ver cómo ostias encaran una serie así los israelíes!

MP: ¡Claro, a eso iba yo! Y pienso también en qué le pasa a los espectadores cuando se enfrentan a su historia así, no en los libros… ¿Qué crees que les permite este formato un poco más “light” de ficción televisiva?

MV: Es una forma de llegar más fácil. En España se pone El Ministerio del tiempo en los colegios, no porque sea parte del plan de estudios, sino porque los profesores ven que hay un buen vehículo para hablar de historia a través de algo que les gusta a los niños. Tenemos ese tipo de público y además gente mayor. Porque te digo una cosa, de repente le preguntas en España a un chaval de 14 años quién es Franco y no lo sabe. Es muy heavy. Nosotros realmente no tuvimos éxito de audiencia, pero sí la veía mucha gente en internet, se hablaba de ella |…| Entre los 30 y 60 años nos conocía mucha gente, y luego más niños, 10, 11, 12 años.

MP: ¿Crees que la representación televisiva puede afectar la forma en que se perciben esos hechos y esos personajes?

MV: Totalmente. El fenómeno en ese sentido es Lope de Vega y Cervantes, ya van como asociados a esos actores. De hecho Televisión Española está preparando una serie sobre Lope de Vega, y mucho me temo que podamos encontrarnos con el mismo actor (risas). Y si, es curioso. Yo creo que hay un guiño a eso, en el capítulo 1 de la serie, porque cuando Alonso entra a una librería, él ve el libro de Alatriste de Pérez-Reverte, y hay un juego con eso, cómo se lo presentan y le llama Alatriste el otro, o sea que Julián ya tiene esa imagen de lo que es esa época (siglo XVIXVII) gracias a un personaje de una ficción.

MP: Esa reflexión como más meta-narrativa está también en el último capítulo de la serie ¿no? La meta-ficción de la filmación de la serie dentro de la serie.

MV: Si, es que todo es reflejo de lo que nos está pasando en el rodaje de la serie. Problemas para seguir financiándola, problemas para hacerla… y de repente piensas en Chicho Ibáñez Serrador (creador de Historias para no dormir, 1966-1982), fíjate lo difícil que fue filmar una serie como ésa, y se empieza a jugar en esos términos… y eso no está planteado así desde el principio. Pero supongo que están vivas, las series.

 

 
Como citar:
Peirano, M. (2018). Entrevista a Marc Vigil, laFuga, 21. [Fecha de consulta: 2018-11-17] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/entrevista-a-marc-vigil/918