Love Liza

Carreteras a ninguna parte

Por Carolina Urrutia N.

Biografía +
Carolina Urrutia es académica e investigadora. Profesor asistente adjunto de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica de Chile. Tiene un Magíster en Teoría e Historia del Arte y es candidata a Doctor en Filosofía con mención en Estética de la Universidad de Chile. Es directora de la revista de cine en línea laFuga.cl, autora del libro Un Cine Centrífugo: Ficciones Chilenas 2005 y 2010, y directora de la plataforma web de investigación Ficción y Política en el Cine Chileno (campocontracampo.cl). Ha sido profesora de cursos de historia y teoría del cine en la Universidad de Chile y la Universidad Adolfo Ibáñez y autora de numerosos artículos en diversos libros y revistas.
 
 

La muerte nos queda grande. Un ser querido muere y nos deja descolocados, dando tumbos como una gallina ciega. “Love Liza” es sobre Wilson luego del suicidio de su mujer. Representado por un sorprendente Philip Seymour Hoffman, gordo y desgarbado, ocupando el 90% de la pantalla casi toda la película, y reflejando, con cada gesto en su rostro y en su postura corporal, una perplejidad y un dolor que para los pelos.

Love Liza” no es sobre la muerte sino sobre los que quedamos acá. De la mujer sólo sabemos el nombre y un par de recuerdos desenfocados. El director Todd Louiso (el personaje tímido que atendía la disquera de John Cusack en “High Fidelity”), logra realizar un filme en bajada, en una pendiente con descansos mínimos que nos dan un respiro, donde es posible una risa amarga, pero risa al fin.

La historia es simple, Wilson encuentra una carta de su mujer, una nota suicida, y no la lee. Inicia un periplo con el sobre ensuciándose en su bolsillo, se hace adicto a la gasolina y la cámara pierde foco, las luces invaden la pantalla como luciérnagas, comienza una poética de las estaciones de servicio, con sus mangueras curvas, ordenadas y los techos de enormes neones. Para justificar su adicción compra un avión a control remoto, conoce a Denny, un fanático de estos juegos, desubicado e incorrecto, genial de una manera mediocre, que está sólo un poco menos perdido que Wilson.

“Love Liza” es gris, como un día oscuro, es sobre estar deprimido y es, en si misma, depresiva. Como los dos adolescentes que persiguen a Wilson para pedirle gasolina para drogarse, y que éste, como un buen ciudadano que no entiende nada, les provee.

Louiso logra transmitir la sensación de sin sentido a través de una fotografía simple, sin grandes presunciones, de reiteraciones de imágenes, de diálogos y situaciones absurdas: la torpe felicidad de Wilson corriendo mojado de vuelta al mar en un día nublado, mientras su copa de licor azul cae y es absorbida por la arena. Como esa imagen, todo en esta película nos comunica algo; el cuerpo de Hoffman, el suburbio en el que vive, la expresión doliente/enojada de la madre de Liza (Kathy Bates), las miradas compasivas de los compañeros de trabajo, las carreteras infinitas que recorren Estados Unidos. Con suficiente gasolina, sirven para perderse un buen rato.

Título Original: Love Liza

Director: Todd Louiso

País: Francia, Alemania, Estados Unidos

Año:  2002

 

 
Como citar:
Urrutia, C. (2005). Love Liza , laFuga, 1. [Fecha de consulta: 2017-12-14] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/love-liza/219