Tarik el Hob

Por Eduardo Nabal Aragón

 
 

Si bien es cierto que la sharia no se aplica en todos los países del mundo islámico, no todos ellos tienen las mismas normas extremas y carentes de sentido práctico, hay un punto en el que sí están todos: su posición sobre la homosexualidad […]. Lo curioso es que las mismas leyes restrictivas salidas del Islam, estimulan de alguna forma, los encuentros homosexuales. Estas leyes impiden que los hombres y las mujeres tengan relaciones sexuales sino como un acto reproductivo dentro del matrimonio”

(“El Islam y la homosexualidad” Duncan Idaho. Artículo sacado de la “Web de la Comunidad Gay del Perú”)

¿ Cómo vive la homosexualidad el Islam? Esta pregunta se hace, cámara en mano, un joven documentalista magrebí y heterosexual, de aspecto osuno, en búsqueda de una información y unos indicios, que acaban agarrándose de una manera incómoda a su propia piel… Su búsqueda de respuestas se vuelve al final contra él, enfrentándolo a su propia sexualidad, su masculinidad y al modo en que la vive dentro su raza, su juventud, la herencia religiosa que inevitablemente comparte… El documentalista es objeto de la mirada interrogante de los documentados que acaban resumiéndose en Fallid, un joven marroquí por el que éste se siente progresivamente interesado y atraído. Un filme de imágenes dotadas de extraordinaria sensualidad y a la vez de desnudo realismo e inmediatez, en las que el propio realizador, como en el resto de sus trabajos, ha dejado un espacio abierto a la improvisación de actores y actrices ante la cámara y en el que el documental se reinventa, de un modo evidente, en su propio transcurso.

Tarik el Hob, el interesante filme del nuevo realizador francés Remi Lange, comienza con la imagen de Karim, el joven investigador bailando una danza oriental de un modo femenino sobre una cornisa, mientras su mujer parece asustada ante la posibilidad de una caída hacia el vacío, sobre la calle. Una mujer que luego irá viendo, algo aturdida, cómo su marido, sociólogo y apasionado capturador de imágenes, se ve seducido por la presencia física y anímica de aquello sobre lo que está investigando

Pasamos de aquí al comienzo de su andadura en busca de información en el mundo gay de los árabes residentes en Marsella y, aunque al principio se sorprende por la desinhibición de uno de sus jóvenes entrevistados acaba dejándose seducir por el encuentro con el otro y la otredad en la sociedad en que vive, en un cruce de culturas y espacios de tránsito en el que su propia sexualidad va a encontrarse en entredicho. El joven documentalista cruza el Mediterráneo hacia Grecia y otros países en busca de Fallid del que ha comenzado a enamorarse; y esa cámara de DVD que lleva en la mano (el instrumento de rodaje del propio Lange) empieza a girar hacia sí mismo y hacia el descubrimiento de su propio lado femenino y distinto.

El baile de la mujer de Karim y de éste mismo ante el espejo presagian que ambos, particularmente este último, van a quedar prendados de un concepto de otredad difícil de aprender en la sociedad en la que viven: la feminidad que aquí aparece plasmada en el devenir de la piel y la mirada de Fallid y en su aproximación gestual, sensual y corporal a su intrigado entrevistador. Y Karim no puede evitar que los mecanismos de comunicación e incomunicación se vuelvan también espejos en los que mirarse y donde ver esa zona adormecida femenina y sensual que está descubriendo en sí mismo a través de la exploración de otras pieles y otras regiones de la cultura.

 

 
Como citar:
Nabal, E. (2012). Tarik el Hob, laFuga, 14. [Fecha de consulta: 2017-10-23] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/tarik-el-hob/127