“Lo que más me impresiona de la filmografía de Nelson, a lo largo de más de veinte años de producción cinematográfica, es el hecho de que logra modificar constantemente su estilo —no diría exactamente su temática—, sino más bien su manera de filmar”, afirma un joven Jean-Claude Bernardet (1936-2025), mientras pasea frente a la cámara, sonríe enigmáticamente, mira hacia el techo y gesticula con un cigarrillo en la mano. La antigua entrevista filmada a finales de la década de 1970, de la cual proceden estas declaraciones, fue rescatada del acervo del Centro Técnico Audiovisual (CTAv) y difundida en redes sociales pocos días después de la muerte del célebre crítico y teórico del cine en julio del año pasado.
De todos los homenajes que recibió, este es quizá el que más llama la atención porque, a pesar de su aparente simplicidad, logra condensar tres rasgos fundamentales de la obra y la trayectoria del intelectual brasileño de origen belga. El primero es su notable capacidad para sorprender e interpelar al interlocutor mediante una respuesta sagaz y alejada de lo evidente. El segundo es la tensión –presente en muchos de sus trabajos– entre el rechazo y la reafirmación del concepto de autor cinematográfico. Por último, el aspecto quizá más sugerente de todos: al hablar del célebre director brasileño, Nelson Pereira dos Santos, Bernardet termina hablando, implícitamente, de sí mismo.
Ese juego de espejos entre los análisis del crítico de cine y su propia trayectoria existencial constituye una de las constantes en Jean-Claude Bernardet. No es casual que su primer libro, Brasil em tempo de cinema (Brasil en tiempo de cine, 1967), haya sido definido por él como “casi una autobiografía”, a pesar de estar dedicado al Cinema Novo de los años sesenta. Al igual que el autor de Vidas secas, Nelson Pereira dos Santos, Jean-Claude Bernardet se renovaba radicalmente con cada nuevo trabajo. En su caso, modificaba la perspectiva teórica o el enfoque metodológico de sus libros, sin temor a explorar nuevos caminos, incluso cuando ello implicaba, eventualmente, entrar en contradicción con aspectos de su obra anterior. Como ha señalado Mateus Araújo, Bernardet se caracterizó por un “ímpetu permanente de cambio, una firme disposición a transformar sus métodos e incluso sus actividades a lo largo del tiempo” 1ARAUJO, Mateus, “Duas palavras sobre Bernardet e os estudos de cinema no Brasil”, in PONTO, Ivonete; MARGARIDO, Orlando (orgs.) Bernardet 80: impacto e influência no cinema brasileiro. Jundaí, SP: Paco, 2017, p. 46.
No obstante, pese a estas transformaciones, existía cierta coherencia interna en su obra como crítico y teórico, un hilo conductor sutil que quizá residía en su espíritu analítico e inquieto, así como en su capacidad para la polémica. Hizo de la duda un método –lo que revela con claridad su formación inicial en París–, aunque con frecuencia se distanció de las limitaciones creativas del cartesianismo.
Al intentar aprehender la figura y la obra de Jean-Claude Bernardet, se percibe una dimensión en cierto modo inaprehensible, esquiva e inclasificable, en la que la amplitud de su producción y de sus intereses intelectuales y artísticos se articula con una personalidad poliédrica, refractaria a cualquier tentativa de síntesis. Puede afirmarse, así, que existe un enigma Jean-Claude Bernardet, del mismo modo que los franceses hablaban del enigma Chris Marker, dos figuras que, casualidad o no, compartían una inagotable capacidad de reinvención, una trayectoria multifacética y una profunda inclinación ensayística.
A pesar de que el grueso de la obra académica de Jean-Claude Bernardet se centra en el cine brasileño, este fue siempre abordado desde perspectivas variadas e innovadoras, que desafían toda repetición. Publicó cerca de veinte libros, algunos de ellos en coautoría. Fue responsable de uno de los primeros enfoques críticos del Cinema Novo con Brasil em tempo de cinema, publicado por primera vez en 1967. Renovó las metodologías de la historiografía del cine brasileño con los libros Cinema brasileiro: propostas para uma história (1979) e Historiografía clássica do cinema brasileiro (1995) 2CORRÊA de ARAUJO, “Entre fatos, dados e lacunas” in PONTO, Ivonete; MARGARIDO, Orlando (orgs.) Bernardet 80: impacto e influência no cinema brasileiro. Jundaí, SP: Paco, 2017, p. 33-41.
Se convirtió asimismo en uno de los principales teóricos del cine documental en Brasil –y en América Latina– con el brillante Cineastas e imagens do povo (1985), un libro que debería haber sido traducido al español hace muchos años. Cuestionó los límites del concepto de autoría cinematográfica en O autor no cinema (1994). Fue también responsable de una de las introducciones al cine más importantes publicadas en Brasil, O que é cinema (1980), que integró la célebre colección Primeiros Passos.
Muchos de estos trabajos, así como varios de sus textos dispersos en revistas y compilaciones, se caracterizan por lo que podríamos denominar una voluntad programática de ruptura o de inflexión. Surgen en el momento preciso para impulsar –por lo general con éxito– un cambio de rumbo en la discusión teórica y metodológica sobre el cine, al poner de manifiesto saturaciones conceptuales y formales, anunciar nuevas aproximaciones metodológicas y proponer análisis, hipótesis y términos hasta entonces insospechados. En no pocas ocasiones, como ocurrió con Brasil em tempo de cinema y Cineastas e imagens do povo, sus reflexiones críticas llegaron a tener consecuencias concretas sobre la producción cinematográfica.
Estos trabajos lo sitúan dentro de un selecto grupo de intelectuales vinculados, de distintas maneras, a la Universidad de São Paulo, que ejercieron una profunda influencia en los estudios cinematográficos en Brasil: Paulo Emílio Sales Gomes –mentor de Bernardet y creador de la Cinemateca Brasileña–, Maria Rita Galvão, el propio Jean-Claude Bernardet y, ya en otra generación, Ismail Xavier. Al igual que todos ellos, sus escritos fueron ampliamente leídos, citados y comentados por estudiantes e investigadores brasileños a lo largo de varias décadas. Antes de incorporarse a la Escuela de Comunicaciones Culturales 3Actualmente Escuela de Comunicaciones y Artes (ECA) de la Universidad de São Paulo, Bernardet formó parte de uno de los primeros proyectos de institucionalización de la enseñanza superior de cine en Brasil: el curso de cine de la Universidad de Brasilia, que contó entre sus impulsores con Paulo Emílio Sales Gomes. Inaugurado en 1965, el curso no tardaría en ser clausurado por la dictadura brasileña, en uno de los episodios más tristemente célebres de represión contra la enseñanza superior y el cine perpetrados por los militares de ese país. Este no sería el último episodio de censura y persecución que enfrentó Bernardet a lo largo de su trayectoria, situación agravada, probablemente, por su espíritu crítico y su aversión a cualquier estrategia de acomodación con el autoritarismo. De regreso a São Paulo, pasó a desempeñarse en la Universidad de São Paulo, pero a finales de los años sesenta la dictadura lo expulsó de la universidad, a la que solo regresaría en 19804COUTINHO, Liz de Freitas, “Interdição e silenciamento: o resgate da história da Escola de Comunicações e Artes da Universidade de São Paulo a partir dos processos administrativos de desligamento de docentes no período ditatorial (1969-1979)”, Tesis – Doctorado, Escola de Comunicação e Artes da Universidade de São Paulo, 2018.
La profundidad de la obra académica de Jean-Claude Bernardet no debe hacernos perder de vista que fue también uno de los críticos cinematográficos más importantes e influyentes de Brasil. Su actividad en el campo de la crítica se inició a finales de la década de 1950 y se prolongó hasta los años 2000. Está compuesta por varios centenares de textos que, desde el punto de vista cuantitativo, constituyen el grueso de su producción intelectual. Llama la atención el gran número de medios de prensa con los que colaboró, así como la relevancia de muchos de ellos. Entre otros, destacan O Estado de São Paulo, Última Hora, A Gazeta, Opinião, Visão, Movimento, Filme Cultura y Folha de São Paulo. No resulta sencillo separar su faceta de crítico de la de teórico e historiador. Tal vez tampoco sea necesario ni productivo intentar establecer esa división. La esfera del crítico y la del académico se interpenetran, se entrelazan y se influyen mutuamente, en gran medida gracias al estilo ensayístico, a la curiosidad intelectual y al espíritu polemista que lo caracterizaron. Esa capacidad de transitar entre la dimensión teórica y la crítica constituye una virtud cada vez más rara, que sopla como una brisa fresca y liberadora en estos tiempos en los que el mundo universitario tiende a una especialización extrema, impulsada por los sistemas internacionales de indexación.
Su capacidad de transformarse y, al mismo tiempo, preservar una sutil coherencia se manifiesta también en su dimensión propiamente artística. Jean-Claude Bernardet logró transitar con solvencia desde la esfera del análisis y la teoría hacia la de la creación, que cultivó de manera especialmente fecunda como escritor, guionista, actor y, finalmente, cineasta. Sus primeros trabajos como guionista y actor se remontan a finales de la década de los sesenta y, a lo largo de los años, incluyen colaboraciones con directores como Joaquim Pedro de Andrade, Francisco Ramalho, Maurice Capovilla y João Batista de Andrade. A partir de los años noventa, mantuvo una relación particularmente estrecha con la directora Tata Amaral –quien lo ha señalado en reiteradas ocasiones como uno de sus principales mentores– y, en los primeros veinte años del siglo XXI, colaboró en diversos proyectos de Kiko Goifman y Cristiano Burlan, entre otros. De esta manera puede situarse a Bernardet como un agente activo de la renovación del cine brasileño tras el regreso de la democracia.
En el ámbito artístico, especialmente a partir de los años 2000, Bernardet buscó deliberadamente implicarse en experiencias orientadas a explorar los límites del cine y del audiovisual, apartándose de las convenciones cada vez más dominantes en las pantallas del cine nacional y abriéndose a formas de experimentación. Algunas de las películas en las que participó, como Filmefobia (Kiko Goifman, 2008), continúan destacando por la radicalidad de su propuesta estética y discursiva. En este sentido, puede afirmarse que el Bernardet artista, al igual que el Bernardet crítico y el Bernardet teórico, se propuso cuestionar las certezas establecidas, tensionar los límites y abrir nuevas fronteras.
No puede dejar de mencionarse otra dimensión que se hace visible en muchos de sus filmes y en sus escritos autobiográficos y autoficcionales. Jean-Claude Bernardet fue uno de los primeros intelectuales en Brasil en asumir públicamente su homosexualidad, en plena dictadura militar. En 1978, fue uno de los colaboradores de Lampião da Esquina, el primer periódico gay del país. Ese mismo año participó también en la creación del Grupo Somos, el primer colectivo LGBTI de Brasil, que se destacaría por su oposición a la dictadura y por su lucha en favor de los derechos y la visibilidad de gays y lesbianas5FIGARI, Carlos Eduardo, “Grupo Somos”, Portal contemporâneo da América Latina e Caribe, São Paulo: Universidade de São Paulo, 2017. Disponible en: https://sites.usp.br/portalatinoamericano/espanol-somos-grupo-2 (Última visita: 03/04/2026).
Años más tarde, Bernardet sería también una de las primeras figuras públicas en declarar abiertamente que vivía con el virus del VIH. Su experiencia con la enfermedad aparece en diversos de sus escritos, como los libros A Doença, uma Experiência (1996) y O corpo crítico (2021); en este último ofrece asimismo una profunda reflexión crítica sobre la medicina moderna, el desgaste del cuerpo provocado por la enfermedad y la proximidad de la muerte. Bernardet ya no está entre nosotros y, sin embargo, parece burlar la muerte mediante un gesto creativo: su último libro llegó a las librerías un mes después de su deceso. Se trata de Viver o medo: uma novela pornô-gourmet (2025), escrito en coautoría con Sabina Anzuategui, en el que el crítico recurre a la autoficción para reflexionar sobre sus experiencias sexuales, la enfermedad y la impotencia.
Siempre en constante renovación, el ímpetu creativo y crítico de Jean-Claude Bernardet parece trascender los límites de su biografía a través de obras póstumas y, sobre todo, por los derroteros que su reflexión crítica continúa —y continuará— suscitando en los estudios cinematográficos. Como Nelson Pereira dos Santos, a quien evocaba en el archivo del CTAv, supo transformarse constantemente sin perder profundidad ni vigencia. Pero fue más que eso: es uno de los grandes exponentes de las virtudes de la mezcla, el intelectual que escapó a los esencialismos mediante una constante hibridación: belga-francés-brasileño; crítico-teórico-historiador; actor-guionista-director-escritor; intelectual-activista.
Del Valle Dávila, I. (2026). El enigma brasileño de Jean-Claude Bernardet, laFuga, 29. [Fecha de consulta: 2026-06-08] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/el-enigma-brasileno-de-jean-claude-bernardet/1314