Imaginar la revuelta

Ciclo de cine comentado Biblioteca Nicanor Parra/LaFuga

 
 

Este ciclo de películas acompañado de conversatorios se propone generar un debate en torno a las particularidades del género audiovisual como forma de representar el descontento social frente a coyunturas específicas y a procesos de largo aliento. Cada película del ciclo estará disponible para visionado gratuito por tiempo limitado (películas disponibles solo con inscripción). Más información en https://bibliotecanicanorparra.udp.cl/2020/10/15/imaginar-la-revuelta-ciclo-de-cine-comentado-udp-lafuga/

A lo largo de su historia el cine estableció distintos vínculos con la revuelta social y los estallidos de la masa. Antecedentes de su representación se encuentran desde los inicios del cine- un ejemplo es Intolerancia (David W. Griffith, 1916)-, pero encuentran un desarrollo estable y continuado a partir de la década del veinte. Por un lado, veremos grandes coreografías de masa que tomarán el protagonismo de la escuela soviética en filmes como Octubre (Serguei Eisenstein, 1927), La madre (Vsevolod Pudovkin, 1926) o Enthuziazm (Dziga Vertov, 1931) en las cuales se trató siempre de revueltas orgánicas incluidas en el engranaje más amplio de la revolución. Esto tiene relación con la propuesta de estas películas de un montaje ideológico que funciona relacionando “las partes” y “el todo”.

Pero es posible contar, dentro de los antecedentes del primer período, la revuelta contra la “máquina corazón” que realizan los obreros en Metrópolis (Fritz Lang, 1927), aquí como parte de una actitud más amplia contra ciudad industrial, en una metáfora que seguirá también Charles Chaplin en su clásica Tiempos Modernos (1936): la crítica a la máquina fordista de producción.

Pero si de un estallido se trata, el documental Miseria en Borinage (Henri Storck, Joris Ivens, 1934), considerado uno de los pilares del documental social, registra lo que podría ser una argumentación de fondo para una revuelta: condiciones miserables de trabajo justifican el estallido de un grupo de mineros del carbón en Bélgica, fruto de la gran depresión económica.

En el marco del cine norteamericano, en su período clásico, las revueltas son escasas, fruto tanto del estricto Código Hays (1934 a 1967) como del llamado período macartista que sometieron a depuración gran parte del contenido político en la industria estadounidense. A pesar de ello es posible encontrar algunas representaciones, como es el caso de La sal de la tierra (Herbert Biberman, 1954), crónica ambientada en la frontera con México que sigue el conflicto al interior de una huelga entre un grupo de mineros, la policía y la empresa, así también, tematización de conflictos sociales en el cine de directores como Anthony Mann, John Ford, Samuel Fuller o Nicholas Ray. En este período quizás la revuelta más significativa comprendida como una crítica a la censura política sea Espartaco (Stanley Kubrick, 1960) cuya representación de la revuelta de los esclavos contra el imperio romano es leída en clave de un triunfo ideológico en la industria.

En la década del sesenta las relaciones aún estables entre el cine y la representación de los estallidos de masa se ve removida. En un período de radicalización, el cine acusa recibo de la revuelta generalizada que se articula hacia 1968. Sumado a una ligereza mayor del registro y el surgimiento del activismo cinematográfico, hacia fines de la década, la cuestión de cómo filmar acontecimientos sociales como el mayo del 68 parisino o las protestas sociales en América Latina adquiere un tratamiento menos orgánico y vinculado al fragmento y al registro desde la potencia del directo. La revuelta adquiere nuevos bríos en filmes como La hora de los hornos (Fernando “Pino” Solanas y Octavio Gettino, 1968), Grandes tardes, pequeñas mañanas (William Klein, 1968), los llamados “cine-trácts” (películas agit-prop estudiantil) o El grito (Leobardo López Arretche, 1968), por situar distintas producciones donde la revuelta deja de ser algo orgánico para transformarse en una potencia singular y múltiple. Sin duda, uno de los grandes filmes sobre este período es El fondo del aire es rojo (1977), donde Chris Marker logra mediante el montaje de los archivos establecer un ensayo sobre el vértigo de la Historia y la sincronía de los acontecimientos.

Tal como buscamos proponer, la representación de la revuelta en el cine no se encuentra en un terreno neutral ni tampoco en ausencia de antecedentes históricos. A la luz del cumplimiento de un año del estallido de octubre, buscamos reflexionar con este ciclo de qué modo el cine contemporáneo ha representado la revuelta, desde una variedad de tratamientos y estilos que son, también, formas de materializarla e imaginarla desde distintos ángulos y tratamientos. Los invitamos, entonces, a reflexionar en conjunto sobre las relaciones entre cine, imagen y revuelta.

Iván Pinto

Felipe Blanco

Videogramas de una revolución (Harun Farocki, 1992)

El legado del cineasta alemán Harun Farocki (1944-2014) como ensayista y sobre todo como pensador del sentido político de las imágenes puede estar bien representado en esta película que reconstruye la caída del régimen socialista en Rumania encabezada por Nicolae Ceausescu. El formato en video sirve como comentario formal frente a un proceso social que fue grabado y televisado a todo el mundo, desde las primeras escaramuzas contra el régimen hasta el patíbulo final del gobernante junto a su mujer. Farocki construye el relato describiendo el sentido estratégico y la textura de las imágenes, compuestas por registros de distinta naturaleza, como un mosaico donde los pliegues de la ideología quedan a simple vista.

Conversatorio jueves 5 de noviembre-18.30hrs.

Participan: Wolfgang Bongers de LaFuga y Elizabeth Collingwood-Selby, docente Departamento de Filosofía, UMCE.

Película online disponible del 4 al 7 de noviembre SOLO CON INSCRIPCIÓN

Maidan (Serguei Loznitsa, 2014).

El ucraniano Sergei Loznitsa es uno de los grandes cronistas del postsocialismo y en este documental analiza el histórico movimiento popular que siguió a la decisión del presidente Viktor Yanukovych, de revocar el compromiso de incorporar al país a la Unión Europea a fines de 2013. En los meses que siguen Loznitsa filma cronológicamente las revueltas desde el corazón de la plaza de Maidan, en Kiev, registrando los diálogos, las acciones de la población organizada espontáneamente, la alegría inicial de los jóvenes que han ocupado espacios y edificios públicos, y la brutalidad represiva del Estado. Es un registro mayoritariamente de observación en el que el director enfatiza el peso de la masa social -sus largos planos estáticos sobre la multitud disciplinada suelen ser sobrecogedores-, como eje de un proceso social violento que derivó, meses más tarde, en la caída del gobierno.

Conversatorio 12 de noviembre 18.30hrs

Participan: Felipe Blanco y Catalina Donoso, académica Instituto de la Comunicación e Imagen, Universidad de Chile.

Película online disponible del 11 al 14 de noviembre.

 

Paris est une fête – Un film en 18 vagues (Sylvain George, 2017) 

Con ya un recorrido claro que vincula estética y política de forma productivaSylvain George presenta aquí una especie de crónica sobre las protestas parisinas del 2016 (contra la reforma y las políticas de seguridad) que adelantaron parte de la revuelta de los “chalecos amarillos” del 2018. En este documental el cineasta parece haberse acercado al montaje de atracciones desde una narración que avanza en múltiples direcciones. La imagen en blanco y negro contrastado aborda el malestar callejero, la crisis migrante y la dimensión real de un conflicto cuyas imágenes no pueden dejar de tener nunca goce sensorial.

Conversatorio. 19 de noviembre 18.30hrs

Participan: Iván Pinto, editor de La Fuga y Rodrigo Karmy, docente Facultad de Filosofía y Humanidades Universidad de Chile.

Película online disponible del 18 al 21 de noviembre 

 

Tres instantes, un grito (Cecilia Barriga, 2013). Hay muchos aciertos en el documental de Cecilia Barriga, uno de ellos, es establecer un vínculo entre las protestas que protagonizaron el 2011: Occupy Wall Street, la Puerta del Sol y la movilización estudiantil chilena. A su manera, el comienzo de la década augura el transcurso de ella a ojos de una década después: pero Barriga logra también capturar el “pulso” subterráneo a los tres momentos observando así de una forma contingente y testimonial las dificultades, impresiones y deseos de los manifestantes, desde una cámara que siempre toma posición por ellos. Esta forma de vincular en el montaje tres momentos, tres lugares, es, también una mirada que logra sembrar un malestar de género al interior de la manifestación que en nuestra realidad terminará por estallar en la revuelta feminista del 2018.

Conversatorio: 26 de noviembre 18.30hrs.

Participan: Laura Lattanzi de La Fuga y Javiera Manzi, vocera Coordinadora Feminista 8M.

Película online disponible del 25 al 28 de noviembre.

 

 

Las películas estarán disponibles para visionado gratuito durante la semana de su conversatorio (de miércoles a sábado) para tod@s quienes se inscriban en nuestra página web.

INSCRIPCIONES AQUIhttps://forms.gle/MeL2bB8LzWU1mB3B8

 

 

 
Como citar:
(2020). Imaginar la revuelta, laFuga, 24. [Fecha de consulta: 2020-12-02] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/imaginar-la-revuelta/1039